Cuento esto porque cuando ayer me disponía a salir de la redacción me quedé petrificada al ver las nubes negras que cubrían el cielo de Las Palmas. Y no es broma, petrificada. Ni en pleno invierno recordaba yo haber visto tanta negrura por Dios. En seguida pensé: "Estupendo, mañana salgo de vacaciones una semanita y me va a acompañar el mal tiempo, que buen rollo". Pero no. Hoy me desperté y lo primero que hice fue correr las cortinas y mirar al cielo, estaba azulito azulito. Me levanté, me lavé la carita y salí a disfrutar de mi primer día de vacaciones. Reconozco que hacía tiempo que no me paseaba por San Fernando y ya ni recordaba a donde podía ir a desayunar. Me acordé de la Esquinita Ibérica, en Alejandro del Castillo. Supongo que esto no es ninguna novedad para alguien que viva en el sur, pues creo que es bastante conocido. La Esquinita Ibérica no es muy espaciosa la verdad, lo que más me gusta es sentarme en la terrazita. Miro a mi alrededor y claro, la gente normal desayuna mientras ve el periódico, y más si están solos. Yo, en otro momento hubiera hecho lo mismo, pero hoy no: de vacaciones no leo la prensa, lo siento, jeje. Me pedí mi café con leche y mis dos bocaditos de siempre: uno vegetal y otro de serrano con tomate. Y en marcha, a seguir disfrutando del día. Si es que así da gusto comenzar las vacaciones, con alguien que te reciba con una sonrisa y un piropo, y te ponga el desayuno bien servidito delante. ¿Dónde está?
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