He de reconocer que hacía tiempo que un libro no conseguía atraparme como lo ha hecho la historia de Daniel. Me encanta su cabezonería y sus ganas por descubrir la verdadera historia que se esconde detrás de ese libro que cogió del cementerio y que jamás sospechó que le traería tantos problemas. Ahora me encuentro en una parte donde se perciben perfectamente los aires políticos de la Barcelona de 1945, de la España de 1945, donde los ladrones y la gente de 'mala vida' (maricones, como los llama el policía Fumero) son duramente perseguidos. En definitiva, tampoco quiero contarles la historia. Prefiero que lo compren o lo pidan prestado que seguramente algún conocido lo tiene cogiendo polvo en alguna de sus estanterías después de habérselo leído. Que lo disfruten, yo esperaré a que llegue la noche para acostarme en la cama con el flexo mirando atentamente las páginas, mientras mi perra ronca acostada en mis pies. Simplemente, otra forma de llenar ese tiempo libre. Yo, prefiero la noche. Tú puedes elegir la playa, la guagua, después de comer, en la piscina, mientras desayunas en una cafetería, etc...
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