Llegamos sobre las ocho y media de la tarde. A penas comenzaba a celebrarse el fin de semana dedicado a la Feria de abril en la plaza de la música, en el auditorio. Por cierto, mucho ambiente: chiringuitos, un tablao, un escenario, pero mucho frío. Ellas con sus trajes y sus flores se resguardaban del frío bailando. Lo recomiendo para el año que viene.
Yo, Bea, había quedado con dos amigas, Montse y Lourdes, que no veía hace tiempo, mucho trabajo, mucho estrés y poco tiempo para ponernos al día. Hablamos, hablamos y hablamos, pero también sacamos tiempo para acercarnos al Marea baja y tomarnos una botellita de vino y probar las croquetas variadas (espinacas o pescado), una tortillita especial de la casa y unos rollitos de espinacas. La gente entraba, comía y salía y nosotras seguíamos hablando allí. Hasta el camarero se dio cuenta de cuanto llevábamos sin vernos, después de estar más de cuatro horas con el culo sentado allí, que se acercó y nos preguntó: "¿Ustedes hace mucho que no se ven no?". La verdad es que acertó el simpático camarero.
Entonces, fue cuando caimos en la cuenta de que nuestras copas estaban secas y nos pedimos la última de la noche.
En resumen, un estupendo encuentro, una grata conversación, acompañadas por un picoteo y vino estupendos. Lo recomiendo, sobre todo ahora en veranito con el buen tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario