No es un lugar donde trabajar la madera o hacer muebles. Con tu pareja, con tus amigos o con tu familia disfrutaras de un acogedor restaurante en las entrañas de Santa Brígida.
Parroquia de Santa Brígida. Una plaza con una estatua de dos niñas saltanto el potro. En esa misma esquina encontramos 'La Carpintería'. Un acogedor restaurante donde disfrutar de la buena comida. Si tienes suerte, como la tuve yo, y vas entre semana, no tendrás problemas para encontrar mesa.
La verdad que de precio no podemos decir que sea barato, porque no lo es. Pero si valoramos calidad, presentación y servicio pues al final tampoco es tan caro.
Si te gustan los típicos pijeríos de un plato enorme y luego la comida bastante centradita y con unos dibujitos hechos con una salsa de lo más 'cool' que rellenan el resto del plato, este es tu sitio. Me atrevo a recomendar la pluma de cerdo ibérico, exquisita, acompañada de unas papas 'chips' (a lo casero), plátano frito y una salsa de soja. Para acompañar un buen vino tinto y de entrante pidan el almogrote tres colores. ¡Parecía un corte helado de Kalise! Rojo, verde y blanco en espiral, acompañado de unas tostadas, riquísimo.
Sinceramente termina una un tanto llena pero a gusto con lo que se acaba de meter entre pecho y espalda. Así que, puestos a reducir un poco esa culpabulidad por haber comido hasta más no poder, lo mejor es el paseíto por el casco de Santa Brígida: la plaza de la parroquia, asomarse a la barandilla y ver esas preciosas y envidiables fincas, con sus caballos y sus piscinas, y finalizar paseando por las callejuelas hasta llegar de nuevo al coche.
La verdad que de precio no podemos decir que sea barato, porque no lo es. Pero si valoramos calidad, presentación y servicio pues al final tampoco es tan caro.
Si te gustan los típicos pijeríos de un plato enorme y luego la comida bastante centradita y con unos dibujitos hechos con una salsa de lo más 'cool' que rellenan el resto del plato, este es tu sitio. Me atrevo a recomendar la pluma de cerdo ibérico, exquisita, acompañada de unas papas 'chips' (a lo casero), plátano frito y una salsa de soja. Para acompañar un buen vino tinto y de entrante pidan el almogrote tres colores. ¡Parecía un corte helado de Kalise! Rojo, verde y blanco en espiral, acompañado de unas tostadas, riquísimo.
Sinceramente termina una un tanto llena pero a gusto con lo que se acaba de meter entre pecho y espalda. Así que, puestos a reducir un poco esa culpabulidad por haber comido hasta más no poder, lo mejor es el paseíto por el casco de Santa Brígida: la plaza de la parroquia, asomarse a la barandilla y ver esas preciosas y envidiables fincas, con sus caballos y sus piscinas, y finalizar paseando por las callejuelas hasta llegar de nuevo al coche.
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