9 de junio de 2008

Del relax al estrés: un cambio duro

Como supongo que se habrán imaginado, he estado de vacaciones, y la verdad que me ha costado un poco volver a pasarme por aquí. No se ofendan, que también les he extrañado.

Cuando una sale de vacaciones, o por lo menos a mi me pasa, le cuesta volver a la rutina. Y más aún cuando esos días de relax sólo han tenido la duración de una semana, no da tiempo a desconectar de nada y cuando menos te los esperas... te ves sentada en coche rumbo a Arinaga de nuevo. Bueno, como tampoco quiero excusarme, y menos aún con excusas baratas (sé que no tengo perdón), voy a compensarles con una recomendación para estos días en los que el sol acompaña y las ganas de desconectar también. Se trata de un lugar al que me encanta ir siempre que puedo. Escuchar las olas rompiendo en las piedras, sentir los rayos UVA penetrando por la espalda y una brisita que de vez en cuando refresca. Un lugar tranquilo, donde no escuchas a los niños gritar en la orilla, ni la típica frase de: "¡Kevin Cósne de Jesús, sal del agua ya!". Simplemente un lugar ideal para encontrarte contigo misma. Si vas acompañada pues tampoco pasa nada, pero de mucha gente no eh! Y ustedes dirán: "que pesada la tía esta que no termina de decirnos el lugar". Es que no me gustaría llegar el fin de semana y no tener sitio donde ponerme jajaja. En la playa de Meloneras, tirando hacia la derecha, sí, por las piedras, alguien tuvo la fabulosa idea de fabricar unos nidos con los callaos y la verdad que se está super acopladito. Hay bastantes, puedes seguir caminando si no encuentras ninguno y llegas hasta la playa de Pasito Blanco, pero a veces no es necesario. Así que ya saben, aprovechando que ahora 'pica' Lorenzo, un sitio ideal para el relax. "Desde el exilio con amor".
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